

Hay que remontarse al 17 de Junio de 1923; ese día el jovencísimo piloto de carreras, y futuro fundador de la scudería, Enzo Ferrari compitió en la carrera de Savio en Rávena, allí coincidió con la condesa Paulina, la cual pidió a Enzo que luciera sobre su bólido el dibujo que ostentó su hijo, el conde Francesco Baccara, en el avión con el que combatió y murió en la I Guerra Mundial. Este dibujo no era otro que el ya famoso caballo rampante. No obstante Enzo añadió alguna modificación al diseño del conde. Para empezar, los colores originales del caballo eran rojo sobre una nube blanca; como todos sabemos el escudo de Ferrari es negro sobre fondo amarillo, no obstante, estas modificaciones están realizadas como homenaje al conde, ya que, el negro está tomado del color con el que su escuadrón pintó el caballo original como homenaje al piloto caído, y el amarillo lo tomó de la bandera de Módena, ciudad natal de Francesco; la otra diferencia es la orientación de la cola del caballo, que en el avión del conde era hacia abajo y en Ferrari es hacia arriba.
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